Bajo a la calle, salgo del portal y camino hacia el garaje...
La temperatura es fresca, sin llegar a ser fría, y agradable.
Es temprano y las tiendas siguen cerradas, menos los bares y cafeterías (los más madrugadores) y esa panadería del barrio que siempre abre a primera hora...
Bajo al garaje, arranco el coche y salgo camino de la M-45.
En la radio, un locutor me pone al día de las noticias, aunque suenan tan repetitivas que creo haberlas escuchado ya antes...
...Zapatero contradice a Solbes, mientras éste sigue diciendo que no hay dinero para tantas ayudas prometidas.... Rajoy critica a Zapatero y le pide que haga caso a Solbes... los grupos de la oposición tildan de 'electoralista' las nuevas medidas en materia de vivienda... Chaves intenta explicar con un galimatías porqué no es 'electoralista'... crispación por el tema de las banderas entre PSOE y PP...
Escuchando las noticias, y el tono y la crítica que hace el locutor, no puedo evitar que un hilillo de mala hostia vaya creciendo en mi interior... sobre todo porque parece que estemos condenados 'in eternum' a no entendernos en este país de pandereta, y que nuestros políticos son incapaces de actuar con un mínimo de raciocinio y cordura para que haya entendimiento...
Y mientras voy llegando a mi destino, y busco sitio para aparcar, los tertulianos de la radio han comenzado a criticar y exponer sus puntos de vista sobre los temas de actualidad, las polémicas entre políticos, hablando de ruptura social entre partidos, del descontento y la preocupación a pie de calle... escuchándoles, pareciera que estamos en un clima pre-bélico, en ese momento social en el que la más mínima chispa podría desencadenar una nueva Guerra Civil entre dos bandos enfrentados...
Pero entonces encuentro un sitio... aparco y apago la radio...
Y de repente... el día ya no es tan gris... la sociedad no parece tan rota como pregonaban por la radio, y las diferencias irreconciliables entre los políticos... pues la verdad, me dan un poco lo mismo. Observo a la gente por la calle, camino del trabajo, cogiendo el coche, llevando a los niños al colegio y la guardería... y no me dan la sensación de ir pensando en la quema de la foto de los Reyes, o de estar encabronados porque ZP se haya guardado todas las medidas que podrían ser medianamente eficaces para los últimos 6 meses de mandato ('qué casualidad')... tampoco parece importarles mucho esos dos payasos que no pudieron retirar las banderas en el Ayuntamiento y acabaron dando su rueda de prensa en el pasillo...
Quizás, deberíamos escuchar un poco menos la radio, sobre todo las tertulias, ver un poco menos la tele, y en lugar de escuchar tanta opinión ajena, formarnos la nuestra y debatir con nuestros compañeros de trabajo mientras nos tomamos un café. Seguramente nos daríamos cuenta, de que nuestras diferencias son mucho menos importantes de lo que nos creemos, y poca cosa en comparación con las cosas que realmente importan.
Y sobre todo, que al final no hay diferencia que no se pueda arreglar mientras nos tomamos un par de cañas. Porque si hay algo bueno que tenga este país, es que aquí todo lo arreglamos con una caña en la mano, invitando a otra ronda y quitando hierro al asunto.
Y es que en el fondo, ni somos tan distintos, ni tan incompatibles. Por lo menos no tanto como querrían desde nuestra clase política, que a veces parecen estar deseando arrojarnos a los unos contra los otros...