La Soledad del Líder.

Encontrado de casualidad en una discusión abierta en LinkedIn, lo he encontrado interesante y muy descriptivo, recordándome a la lección 18 de 'Liderazgo, por el General Powell':

LA SOLEDAD DEL LÍDER

Hablamos de un personaje, claramente diferenciado y diferenciador, competente, seguro, apasionado, brillante, referente de la cultura empresarial, que comunica con convencimiento y ejemplo, poseedor de una extroversión medida, que utiliza para mimetizarse en la estructura informal, …
Recoge, a veces con medida inocencia o por imperativo mandato y siempre como reto profesional, la responsabilidad, siempre a la carrera para la consecución de un alcance o fin.
En apariencia, no sufre el cansancio como el subordinado, su motivación es el alcance, sus presiones colaterales no trascienden, y su realidad vital, más allá de la empresa no es valorable; ni sufre, ni padece, ni importa.
El éxito es del equipo, el fracaso es del lider. La responsabilidad delegada siempre vuelve a él, sobre todo si supera, exige mayor implicación o compromiso, o simplemente, repito, exige responsabilidad y por tanto personalización del riesgo.


El breve, pero interesante documento original lo tenéis compartido por su autor en Google Docs en este enlace.

Ahora, para todos aquellos a los que les pierde la boquilla y no hacen más que decir que quieren ser 'el líder', leerlo y tener muy presente lo que supone y conlleva.

No seáis como uno que conozco, que tras conseguirlo se pasa media vida quejándose.




Imagen de http://www.elmundo.es/magazine/2002/147/1027074626.html

Pisos que no valen nada...

Bueno, en realidad no es tan exagerado, pero me gustaba la idea de parafrasear una gran canción ('Promesas que no valen nada' de Los Piratas) al ver la siguiente noticia:

Un 28% de las casas terminarán valiendo menos que sus hipotecas si la crisis se acentúa


El 19,6% de los hipotecados deberán más dinero al banco de lo que vale su casa (lo que se conoce como 'negative equity' en inglés) en un escenario de caída del precio de la vivienda del 30%, según un estudio realizado por la agencia de rating Standard & Poor's. Esta cifra se elevará hasta el 28,2% si el descenso de precios llega al 35%.


Algo normal a estas alturas, o no porque quizás ya deberían haber sido más acentuadas las bajadas de precios, si pensamos usando el sentido común en cómo y cuánto subieron los pisos en los últimos años.

Personalmente conozco algún caso de personas que compraron a un valor, con hipoteca más lo que tenían ahorrado, y a día de hoy ya no encuentran comprador ni por menos de lo que les costó su piso.

Y si tenemos en cuenta el enorme stock de viviendas vacías, que algunos cifran en 2 millones reales, lo raro es que a estas alturas los pisos no valgan mucho menos.

Pero esto ya lo sabíamos, aunque se negase la mayor, igual que no es difícil imaginar que cuando las generaciones precedentes empiecen a causar baja (esa que llenó las grandes ciudades en la década de los 70), el stock de viviendas disponible será aún mayor (datos de la Wikipedia).





Pero bueno, podemos seguir ignorando el sentido común, podemos seguir engañándonos y seguir pensando que 'los pisos nunca bajan', que 'son una inversión segura' y dejar que la deuda hipotecaria siga siendo una tremenda lacra en un país terriblemente endeudado.
O podemos empezar a hacernos a la idea a la realidad y asumir que muchos (casi un 20% en el mejor de los casos) van a deber al banco más de lo que vale su casa, o asumir que los teje-manejes que se llevaron a cabo para ocultar la inflación real fueron un error y toca devolver a los trabajadores el poder adquisitivo negado.

Y quizás, con esta última opción, consigamos que el sistema empiece a recuperar el equilibrio, que la gente pueda vivir un poco más desahogada y que pueden volver a vivir más o menos tranquilos.

Estresante...

¿Sabéis esas situaciones en las que todo el mundo a vuestro alrededor parece haberse vuelto loco?...

Esas en las que todos hablan y hablan de cosas que no entendéis de lo absurdas que son, hasta que prestas atención y te das cuenta de que hablan de cosas sin sentido, o que no son necesarias, como si acabasen de descubrir la penicilina y fuese urgente tratarlo...

Pues os juro que llevo una hora encerrado en una de esas situaciones, viendo cómo la gente habla de cosas que no hacen falta aún, pero como si fuese urgente cerrar para ayer. Y lo peor, sin tener muy claro de lo que hablan... pero creyendo que lo saben.

Y os lo juro... es muy estresante.



Maruxa, que lo dejo, que esto es muy estresante...

Liderazgo: el factor humano.

En el día a día trabajo en un grupo de más de 12 personas.

De esas personas, al menos 5 depende en cierta manera de mí para su trabajo, siendo yo quien debe validar lo que hacen, planificar tareas (aunque aquí una de ellas me ayuda, afortunadamente para mí), supervisar el trabajo y todas esas cosas que se denominan 'tareas de Gestión'.

Además de esas tareas y dado que cuento con personas muy buenas y con muchísimo potencial, desde primero de año he puesto especial empeño en evaluarles en el trabajo que hacen, en sentarme con ellos para conocer qué es lo que quieren hacer en su futuro laboral y acordar unos objetivos mínimos, más lo que yo denomino 'mis planes para que dominéis el mundo'.

Y aunque hasta aquí parece que ya tengo suficiente, hace unos días pasé por una experiencia que me recordó que en lo que respecta a 'llevar personas' hay un importante factor humano que nunca debemos olvidar.

Todo vino por un rendimiento por debajo del esperado de una de estas personas, que por su experiencia y currículum esperaba que tras un periodo de adaptación empezara a funcionar muy bien.
Gracias a mi persona de confianza, la que me ayuda en muchas de mis tareas, estaba al tanto de que había algo que mantenía a esta persona descentrada en su día a día, además de que parecía evidente de que le estaba costando aprender a manejarse en nuestro entorno de trabajo.




Así que decidí organizar una reunión con el objetivo primero de aclarar y dar soporte en la forma de trabajar, para ayudarla a habituarse al trabajo.
Y por otra parte quise afrontar una pequeña conversación más personal sobre los problemas personales que parecían estar afectándola en su trabajo.

No voy a explicar aquí lo que hablamos, pero sí diré que apenas bastaron 3 frases para que aflorara el problema que tanto mal está haciendo a esta persona.
Tras unas palabras de ánimo, compartir lo que le tanto le preocupa y una breve charla conseguí que viese un poquito de luz y descargase la tremenda tensión que llevaba tiempo acumulando.
Incluso le aconsejé cómo podía afrontar el problema y la invité a cogerse el tiempo necesario para poner en marcha la solución sin ningún problema.




Al día siguiente, cuando volví a hablar con esta persona para saber qué tal estaba y cómo iba la solución, estaba mucho más animada, más centrada, mucho más tranquila e incluso esperanzada.
Y como pude comprobar al final del día, incluso en su trabajo empezaba a dar los frutos que esperábamos.

El caso es que todo esto me hizo recordar a un gran jefe que tuve hace más de 10 años (muy bueno tiene que ser para acordarme) y que siempre me ha servido de ejemplo sobre cómo actuar con la gente bajo tu responsabilidad.
Este hombre me decía un día que siempre habían que cultivar el factor humano, las relaciones con tus empleados, para ser para ellos una persona cercana y tener siempre su confianza y una buena comunicación.

¿Cuánto cuesta dar los buenos días? ¿y preguntar cómo van las cosas cuando te cruzas con ellos?... NADA, pero a cambio de tan poco puedes obtener mucho, al poder saber si están contentos, si hay algún problema de trabajo o personal que pueda afectar a lo que hacemos y sobre todo para hacerles ver que ellos son mucho más que meros 'recursos' en unas empresas cada vez más impersonales.
Todo esto me lo enseñó él en el poco tiempo que trabajamos juntos y hoy lo agradezco porque me ha permitido poder ayudar a una persona que de otra forma sería juzgada como 'incapaz' para realizar el trabajo.

Porque seamos sinceros, ¿cuántos gestores no hubiesen optado por la bronca directa ante su mal trabajo en lugar de tomarse la molestia de indagar sobre qué estaba sucediendo realmente?

Recordar algo muy importante, muchas veces creemos estar ante posibles problemas que debemos resolver, que en realidad son consecuencias de los auténticos problemas que subyacen debajo. Y por mucho que algunos los llamen 'recursos', en realidad son personas, tratarlas como tal.

Tecnología, Actualidad, Música, Humor... lo que sea con tal de poder aportar algo.

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