Liderazgo: el factor humano.

En el día a día trabajo en un grupo de más de 12 personas.

De esas personas, al menos 5 depende en cierta manera de mí para su trabajo, siendo yo quien debe validar lo que hacen, planificar tareas (aunque aquí una de ellas me ayuda, afortunadamente para mí), supervisar el trabajo y todas esas cosas que se denominan 'tareas de Gestión'.

Además de esas tareas y dado que cuento con personas muy buenas y con muchísimo potencial, desde primero de año he puesto especial empeño en evaluarles en el trabajo que hacen, en sentarme con ellos para conocer qué es lo que quieren hacer en su futuro laboral y acordar unos objetivos mínimos, más lo que yo denomino 'mis planes para que dominéis el mundo'.

Y aunque hasta aquí parece que ya tengo suficiente, hace unos días pasé por una experiencia que me recordó que en lo que respecta a 'llevar personas' hay un importante factor humano que nunca debemos olvidar.

Todo vino por un rendimiento por debajo del esperado de una de estas personas, que por su experiencia y currículum esperaba que tras un periodo de adaptación empezara a funcionar muy bien.
Gracias a mi persona de confianza, la que me ayuda en muchas de mis tareas, estaba al tanto de que había algo que mantenía a esta persona descentrada en su día a día, además de que parecía evidente de que le estaba costando aprender a manejarse en nuestro entorno de trabajo.




Así que decidí organizar una reunión con el objetivo primero de aclarar y dar soporte en la forma de trabajar, para ayudarla a habituarse al trabajo.
Y por otra parte quise afrontar una pequeña conversación más personal sobre los problemas personales que parecían estar afectándola en su trabajo.

No voy a explicar aquí lo que hablamos, pero sí diré que apenas bastaron 3 frases para que aflorara el problema que tanto mal está haciendo a esta persona.
Tras unas palabras de ánimo, compartir lo que le tanto le preocupa y una breve charla conseguí que viese un poquito de luz y descargase la tremenda tensión que llevaba tiempo acumulando.
Incluso le aconsejé cómo podía afrontar el problema y la invité a cogerse el tiempo necesario para poner en marcha la solución sin ningún problema.




Al día siguiente, cuando volví a hablar con esta persona para saber qué tal estaba y cómo iba la solución, estaba mucho más animada, más centrada, mucho más tranquila e incluso esperanzada.
Y como pude comprobar al final del día, incluso en su trabajo empezaba a dar los frutos que esperábamos.

El caso es que todo esto me hizo recordar a un gran jefe que tuve hace más de 10 años (muy bueno tiene que ser para acordarme) y que siempre me ha servido de ejemplo sobre cómo actuar con la gente bajo tu responsabilidad.
Este hombre me decía un día que siempre habían que cultivar el factor humano, las relaciones con tus empleados, para ser para ellos una persona cercana y tener siempre su confianza y una buena comunicación.

¿Cuánto cuesta dar los buenos días? ¿y preguntar cómo van las cosas cuando te cruzas con ellos?... NADA, pero a cambio de tan poco puedes obtener mucho, al poder saber si están contentos, si hay algún problema de trabajo o personal que pueda afectar a lo que hacemos y sobre todo para hacerles ver que ellos son mucho más que meros 'recursos' en unas empresas cada vez más impersonales.
Todo esto me lo enseñó él en el poco tiempo que trabajamos juntos y hoy lo agradezco porque me ha permitido poder ayudar a una persona que de otra forma sería juzgada como 'incapaz' para realizar el trabajo.

Porque seamos sinceros, ¿cuántos gestores no hubiesen optado por la bronca directa ante su mal trabajo en lugar de tomarse la molestia de indagar sobre qué estaba sucediendo realmente?

Recordar algo muy importante, muchas veces creemos estar ante posibles problemas que debemos resolver, que en realidad son consecuencias de los auténticos problemas que subyacen debajo. Y por mucho que algunos los llamen 'recursos', en realidad son personas, tratarlas como tal.

3 comentarios:

vitruvia domingo, 03 octubre, 2010  

Ayer fui a una conferencia que se titulaba "O mellor de ser maior" y sólo había gente mayor, como si no fuéramos a ser mayores nunca, como si la cosa no fuera con los "jóvenes" Con esto quiero decir que nos falta capacidad para ponernos en la piel del otro, y que tú has demostrado que es infinitamente más beneficioso para todos mezclarnos unos con otros, independientemente de edades, cargos, razas, estatus...
¿me permites que esté orgullosa de tí?

Manu, the java real machine domingo, 03 octubre, 2010  

Cierto, empatía, nos hace falta mucha más empatía.

¿Orgullosa de mí?... joder, pues no se, supongo que sí... aquí me pillas, porque es la primera vez que alguien está orgulloso de mí, o que al menos me lo dice.

Gracias.

almaes lunes, 04 octubre, 2010  

Manu, es tal como lo describes y lo cuentas. Que las personas que están bajo las órdenes de otro, le vean como a un compañero más que se preocupa no solo de su motivación e incentivación en el trabajo, sino también preocuparse por algún problema personal que no le deja rendir como debiera. Al final, todo esa relación. que debiera ser normal en las empresas pero que no lo es, redundará en beneficio de la propia empresa. Por desgana o desmotivación de los propios jefes no se cultiva esa relación y no saben la improductividad que acarrea.

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