Enfrentar cambios.

Ayer conseguí tener un rato libre al llegar a casa, para pegarle un repaso al Reader y ponerme al día con los blogs que sigo.

Entre todos ellos, encontré un enlace sobre el análisis de la blogesfera en IonLitio, que hacía referencia a una entrada en el blog de Kirai que nos habla sobre la Transitoriedad.

En esa entrada, a grandes rasgos, Kirai nos cuenta la diferencia que observa entre la cultura occidental y la japonesa a la hora de preocuparse sobre el futuro y afrontar los cambios, y el como aquí somos mucho más reticentes a aceptar los cambios.

Y lo cierto es que tengo que darle toda la razón, puesto que si hay algo que observo en el día a día es lo difícil que le resulta a las personas de mi entorno el aceptar cualquier cambio en sus vidas.

Cuesta enfrentar un cambio de trabajo, un cambio de empleo y no digamos ya si hablamos de un cambio profundo que pueda suponer poner nuestra vida patas arriba.

Lo curioso, es que tras leer la entrada de Kirai me he dado cuenta de que personalmente estoy mucho más cerca de la mentalidad japonesa a la hora de aceptar los cambios, aunque aún me cuesta mucho cuando los cambios van ligados a las personas que conozco, que de la mentalidad occidental.

De hecho y con el tema de la crisis que azota sin compasión nuestro país, llevo tiempo pensando en la opción de tener que salir fuera de España a trabajar llegado el caso de que la cosa se ponga aún peor, no como algo que esté considerando ahora mismo pero sí como algo que tengo presente y asumo como algo que sería necesario llegar a hacer.

Y vosotros, ¿cómo lleváis lo de afrontar los cambios?



Aquí la mayoría ve el final del cambio, los límites de su mundo conocido, pero otros vemos el principio de un mundo que aún está por descubrir.

Festival del Humor (XXXIII)...

Díaz Ferran, (aún) presidente de la CEOE y presunto hundidor de Marsans (entre otras), habla sobre cómo salir de la crisis (JA JA JA)...

Es imposible estar trabajando 38 horas y pensar que se va a salir de la crisis


los trabajadores deben "trabajar más y, desgraciadamente, ganar menos"


Si no se aumenta la productividad y si no se tienen los costes salariales adecuados, la empresa acaba cerrando y ese trabajador que quiere cobrar más al final no acaba cobrando más que el paro


Aquí lo tienen, el máximo exponente del 'empresario' nacional, el que no sabe nada de I+D+i, ni de invertir en modernizar su empresa, o en mejorar su producción... el que sigue apostando por la mano de obra barata y trabajar más y más horas (by the face) como 'mejora de la productividad'.

Por Dios, que alguien le explique que no hay que trabajar más horas, sino trabajar mejor para realmente mejorar la productividad. Y por supuesto, pagar los salarios acordes al trabajo que se quiere sacar y la clase de trabajador que queremos que lo haga... un trabajador bueno y bien cualificado no cobra 4 duros.




Pues claro que sí, hasta cobrar quieren por trabajar, ¡¡e incluso las horas extras!!... a este paso hasta nos pedirán las herramientas para trabajar en lugar de traérselas ellos de casa.



Montgomery Burns aprueba estas declaraciones...



¿Que qué me parecen las declaraciones?... excelente, excelente... por supuesto.

La Soledad del Líder.

Encontrado de casualidad en una discusión abierta en LinkedIn, lo he encontrado interesante y muy descriptivo, recordándome a la lección 18 de 'Liderazgo, por el General Powell':

LA SOLEDAD DEL LÍDER

Hablamos de un personaje, claramente diferenciado y diferenciador, competente, seguro, apasionado, brillante, referente de la cultura empresarial, que comunica con convencimiento y ejemplo, poseedor de una extroversión medida, que utiliza para mimetizarse en la estructura informal, …
Recoge, a veces con medida inocencia o por imperativo mandato y siempre como reto profesional, la responsabilidad, siempre a la carrera para la consecución de un alcance o fin.
En apariencia, no sufre el cansancio como el subordinado, su motivación es el alcance, sus presiones colaterales no trascienden, y su realidad vital, más allá de la empresa no es valorable; ni sufre, ni padece, ni importa.
El éxito es del equipo, el fracaso es del lider. La responsabilidad delegada siempre vuelve a él, sobre todo si supera, exige mayor implicación o compromiso, o simplemente, repito, exige responsabilidad y por tanto personalización del riesgo.


El breve, pero interesante documento original lo tenéis compartido por su autor en Google Docs en este enlace.

Ahora, para todos aquellos a los que les pierde la boquilla y no hacen más que decir que quieren ser 'el líder', leerlo y tener muy presente lo que supone y conlleva.

No seáis como uno que conozco, que tras conseguirlo se pasa media vida quejándose.




Imagen de http://www.elmundo.es/magazine/2002/147/1027074626.html

Pisos que no valen nada...

Bueno, en realidad no es tan exagerado, pero me gustaba la idea de parafrasear una gran canción ('Promesas que no valen nada' de Los Piratas) al ver la siguiente noticia:

Un 28% de las casas terminarán valiendo menos que sus hipotecas si la crisis se acentúa


El 19,6% de los hipotecados deberán más dinero al banco de lo que vale su casa (lo que se conoce como 'negative equity' en inglés) en un escenario de caída del precio de la vivienda del 30%, según un estudio realizado por la agencia de rating Standard & Poor's. Esta cifra se elevará hasta el 28,2% si el descenso de precios llega al 35%.


Algo normal a estas alturas, o no porque quizás ya deberían haber sido más acentuadas las bajadas de precios, si pensamos usando el sentido común en cómo y cuánto subieron los pisos en los últimos años.

Personalmente conozco algún caso de personas que compraron a un valor, con hipoteca más lo que tenían ahorrado, y a día de hoy ya no encuentran comprador ni por menos de lo que les costó su piso.

Y si tenemos en cuenta el enorme stock de viviendas vacías, que algunos cifran en 2 millones reales, lo raro es que a estas alturas los pisos no valgan mucho menos.

Pero esto ya lo sabíamos, aunque se negase la mayor, igual que no es difícil imaginar que cuando las generaciones precedentes empiecen a causar baja (esa que llenó las grandes ciudades en la década de los 70), el stock de viviendas disponible será aún mayor (datos de la Wikipedia).





Pero bueno, podemos seguir ignorando el sentido común, podemos seguir engañándonos y seguir pensando que 'los pisos nunca bajan', que 'son una inversión segura' y dejar que la deuda hipotecaria siga siendo una tremenda lacra en un país terriblemente endeudado.
O podemos empezar a hacernos a la idea a la realidad y asumir que muchos (casi un 20% en el mejor de los casos) van a deber al banco más de lo que vale su casa, o asumir que los teje-manejes que se llevaron a cabo para ocultar la inflación real fueron un error y toca devolver a los trabajadores el poder adquisitivo negado.

Y quizás, con esta última opción, consigamos que el sistema empiece a recuperar el equilibrio, que la gente pueda vivir un poco más desahogada y que pueden volver a vivir más o menos tranquilos.

Tecnología, Actualidad, Música, Humor... lo que sea con tal de poder aportar algo.

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