Estresante...

¿Sabéis esas situaciones en las que todo el mundo a vuestro alrededor parece haberse vuelto loco?...

Esas en las que todos hablan y hablan de cosas que no entendéis de lo absurdas que son, hasta que prestas atención y te das cuenta de que hablan de cosas sin sentido, o que no son necesarias, como si acabasen de descubrir la penicilina y fuese urgente tratarlo...

Pues os juro que llevo una hora encerrado en una de esas situaciones, viendo cómo la gente habla de cosas que no hacen falta aún, pero como si fuese urgente cerrar para ayer. Y lo peor, sin tener muy claro de lo que hablan... pero creyendo que lo saben.

Y os lo juro... es muy estresante.



Maruxa, que lo dejo, que esto es muy estresante...

Liderazgo: el factor humano.

En el día a día trabajo en un grupo de más de 12 personas.

De esas personas, al menos 5 depende en cierta manera de mí para su trabajo, siendo yo quien debe validar lo que hacen, planificar tareas (aunque aquí una de ellas me ayuda, afortunadamente para mí), supervisar el trabajo y todas esas cosas que se denominan 'tareas de Gestión'.

Además de esas tareas y dado que cuento con personas muy buenas y con muchísimo potencial, desde primero de año he puesto especial empeño en evaluarles en el trabajo que hacen, en sentarme con ellos para conocer qué es lo que quieren hacer en su futuro laboral y acordar unos objetivos mínimos, más lo que yo denomino 'mis planes para que dominéis el mundo'.

Y aunque hasta aquí parece que ya tengo suficiente, hace unos días pasé por una experiencia que me recordó que en lo que respecta a 'llevar personas' hay un importante factor humano que nunca debemos olvidar.

Todo vino por un rendimiento por debajo del esperado de una de estas personas, que por su experiencia y currículum esperaba que tras un periodo de adaptación empezara a funcionar muy bien.
Gracias a mi persona de confianza, la que me ayuda en muchas de mis tareas, estaba al tanto de que había algo que mantenía a esta persona descentrada en su día a día, además de que parecía evidente de que le estaba costando aprender a manejarse en nuestro entorno de trabajo.




Así que decidí organizar una reunión con el objetivo primero de aclarar y dar soporte en la forma de trabajar, para ayudarla a habituarse al trabajo.
Y por otra parte quise afrontar una pequeña conversación más personal sobre los problemas personales que parecían estar afectándola en su trabajo.

No voy a explicar aquí lo que hablamos, pero sí diré que apenas bastaron 3 frases para que aflorara el problema que tanto mal está haciendo a esta persona.
Tras unas palabras de ánimo, compartir lo que le tanto le preocupa y una breve charla conseguí que viese un poquito de luz y descargase la tremenda tensión que llevaba tiempo acumulando.
Incluso le aconsejé cómo podía afrontar el problema y la invité a cogerse el tiempo necesario para poner en marcha la solución sin ningún problema.




Al día siguiente, cuando volví a hablar con esta persona para saber qué tal estaba y cómo iba la solución, estaba mucho más animada, más centrada, mucho más tranquila e incluso esperanzada.
Y como pude comprobar al final del día, incluso en su trabajo empezaba a dar los frutos que esperábamos.

El caso es que todo esto me hizo recordar a un gran jefe que tuve hace más de 10 años (muy bueno tiene que ser para acordarme) y que siempre me ha servido de ejemplo sobre cómo actuar con la gente bajo tu responsabilidad.
Este hombre me decía un día que siempre habían que cultivar el factor humano, las relaciones con tus empleados, para ser para ellos una persona cercana y tener siempre su confianza y una buena comunicación.

¿Cuánto cuesta dar los buenos días? ¿y preguntar cómo van las cosas cuando te cruzas con ellos?... NADA, pero a cambio de tan poco puedes obtener mucho, al poder saber si están contentos, si hay algún problema de trabajo o personal que pueda afectar a lo que hacemos y sobre todo para hacerles ver que ellos son mucho más que meros 'recursos' en unas empresas cada vez más impersonales.
Todo esto me lo enseñó él en el poco tiempo que trabajamos juntos y hoy lo agradezco porque me ha permitido poder ayudar a una persona que de otra forma sería juzgada como 'incapaz' para realizar el trabajo.

Porque seamos sinceros, ¿cuántos gestores no hubiesen optado por la bronca directa ante su mal trabajo en lugar de tomarse la molestia de indagar sobre qué estaba sucediendo realmente?

Recordar algo muy importante, muchas veces creemos estar ante posibles problemas que debemos resolver, que en realidad son consecuencias de los auténticos problemas que subyacen debajo. Y por mucho que algunos los llamen 'recursos', en realidad son personas, tratarlas como tal.

Sabiduría egipcia.

Me ha llegado por un tema de debate que sigo, y he encontrado una entrada dedicada a ella.

Se trata de una traducción de la Estela de Intef 581, en la que se recogen palabras muy sabias:

Soy silencioso frente al colérico, un hombre paciente con el ignorante, para apaciguar una querella.

Soy un ser tranquilo, libre de excitación, que conoce lo que debe suceder y lo aguarda serenamente.

Soy el que expresa las situaciones conflictivas, y el que evita las palabras que provocan la cólera.

Tengo el dominio de mí mismo, soy amable y amistoso, apaciguo al que llora con palabras de consuelo.

Tengo el rostro luminos o para quien me implora, realizo actos útiles para mis semejantes.

Identifico la perfidia cuando se comete,mi rostro es fulgor, mi mano generosa, y no guardo para mi los alimentos que poseo.

Soy el que conoce para quien no conoce, y el que enseña lo que es útil.

Soy alguien que escucha y oye la rectitud, y quien medita sobre ella en el corazón.

Soy al guien que se realiza en sus funciones, que mantiene la calma, libre de excitación, soy alguien que se realiza sin apresurarse,soy exacto como la balanza, preciso y justo como Thot.

Mi paso es firme, mi consejo excelente,soy un conocedor que se enseña a sí mismo lo que debe ser conocido





Estela de caliza de Antef (Intef, Inyotef). XII Dinastía, reinado de Sesostris I. British Museum. EA 581.


Para que veáis que hay cosas que ya se conocen desde hace mucho tiempo, aunque hoy pasen desapercibidas o no se pongan en práctica.

Imagen de: http://www.egiptomania.com/lista/

Así trabaja un piquete.

Al loro con el 'valiente' que agrede por la espalda y luego se esconde entre el resto, ejemplo de la gentuza que vive de decir que nos 'representan' a todos los trabajadores.

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