Levantarte una mañana y sentir la falta de empuje que tenías antes.
Sentir que tus ilusiones se vienen abajo... ver cómo se pierden todas.
Ver que nunca encajaste en ningún estereotipo... saber que eres muy distinto a los demás.
Que lo que a otros les mueves para ti solo sea un entretenimiento pasajero.
Que lo que a otros les llena a ti no te aporte casi nada.
No haberte dejado llevar por las modas... porque siempre has sentido que no eran para ti.
Cuestionarte todo temiendo que nunca encontrarás las respuestas.
Pensar que ya nadie se preocupa por ti, el dolor de ver a nadie le importa cómo te sientas.
La incómoda sensación de saber siempre cuándo te mienten... y la tristeza de que lo haga alguien que te importa y quieres.
La sensación de llevar toda tu vida llegando tarde a todos los momentos importantes... y la cobardía de no atreverte a reclamar lo que sientes como tuyo.
Saber qué es lo que quieres... saber qué llegaste tarde y ahora está fuera de tu alcance.
Haber intentado ayudar siempre a los demás, sin que nadie lo haya agradecido nunca.
Ver a quienes sí te lo agradecerían y saber qué no puedes hacer nada más por ellos.
Ver a quienes quieres a punto de cometer de nuevo los mismos errores, y no conseguir que te escuchen.
No saber dónde se esconde Dios, para pedirle el puto libro de reclamaciones.
Saber que una vez que todo se ha ido, es el momento de reencontrarte y descubrir quién eres en realidad.
Todo esto es Imienes.
Aclaración: palabra inventada para reflejar que uno está hasta los cojones de n-mil cosas, que paso de enumerar porque no cabrían en el blog.

