Monos y Plátanos (actualizada al día de hoy y España).

Hay una famosa fábula, o no fábula, que habla sobre un experimento realizado sobre unos monos encerrados, una escalera y un plátano...

Monos y Plátanos
Un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos.

Cuando uno de los monos subía la escalera para agarrar los plátanos los científicos lanzaban un chorro de agua fría sobre los que se quedaban en el suelo.

Pasado algún tiempo, los monos aprendieron la relación entre la escalera y el agua, de modo que cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos.

Después de haberse repetido varias veces la experiencia, ningún mono osaba subir la escalera, a pesar de la tentación de los plátanos.

Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos por otro nuevo.

Lo primero que hizo el mono novato nada más ver los plátanos fue subir la escalera. Los otros, rápidamente, le bajaron y le pegaron antes de que saliera el agua fría sobre ellos.

Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más subió por la escalera.

Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo con el que entró en su lugar.

El primer sustituido participó con especial entusiasmo en la paliza al nuevo.

Un tercero fue cambiado, y se repitió el suceso.

El cuarto, y finalmente el quinto de los monos originales fueron sustituidos también por otros nuevos.

Los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca una ducha de agua fría, continuaban golpeando a aquél que intentaba llegar hasta los plátanos.

Si fuera posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía a por los plátanos, con certeza ésta sería la respuesta: «No lo sé. Aquí, las cosas siempre se han hecho así».


Bueno, pues hoy podemos decir que en España alguien debió hacer algo parecido hace tiempo, y desde entonces todos los monos ciudadanos no dudan en arremeter contra todo aquel que aún siendo cercanos a ellos, aspire a coger ese plátano.

¿Y por qué lo digo?... bien, por esta noticia:

Jaque a los controladores aéreos: el Gobierno suaviza las normas de acceso a la profesión


Los controladores aéreos ya tienen otro motivo de preocupación en la guerra que mantienen con Fomento. Y es que el real decreto que regulará a partir de ahora la profesión, publicado ayer en el BOE, suaviza considerablemente los requisitos para obtener la licencia, al tiempo que abre la puerta para que los controladores comunitarios puedan ejercer en España. Una forma de reducir la fuerza de un colectivo cuya capacidad de movilización inquieta en Aena y al que culpa, por los elevados sueldos de sus miembros, de las altas tasas de navegación que soportan las compañías aéreas. De hecho, según se desprende de los datos del gestor aeroportuario, el salario medio anual de un controlador aéreo alcanza los 240.000 euros anuales.


Y le aplico esta fábula, por los comentarios que vosotros mismos podéis leer aquí.

Como os podéis imaginar, los comentarios apuntan casi todos contra los controladores aéreos, a los que se les acusa de ser privilegiados, enchufados y de no merecer esos salarios tan escandalosos en un país donde el salario medio es de 20.000€.

Es decir, como resulta que hay unos señores que SI han sabido pelear por lo suyo, que se han unido bajo la misma bandera rehuyendo a esos sindicatos mayoritarios vendidos que son UGT y CCOO para evitar que malvendiesen sus derechos, y han conseguido lo que el resto de España ni se atreve a imaginar... pues entonces en lugar de aprender de ellos lo que hay que hacer es darles de hostias y tirarles piedras por subirse a coger el plátano.

De verdad, mal lo llevamos así.

P.D. No entraré a juzgar si los controladores se merecen o no ganar esos salarios, pero al que le parezca mucho, lo tiene muy fácil... ya que no es tanto lo que se les exige, a opositar e incorporarse a ese grupo de privilegiados.




españoles medios, en una actitud normal mientras los sindicatos y empresarios planean como trapichear con sus derechos laborales y pactar no subidas laborales

2 comentarios:

vitruvia lunes, 19 octubre, 2009  

Interesante experimento el de los monos, y que viene a explicar aquello de: ¿Dónde va Vicente? Donde va la gente, (actitud despreciable donde las haya)
No hay nada de malo en estar de acuerdo con la mayoría siempre que a esa coincidencia se haya llegado por criterios propios y no por arrastre.
No puedo pararme ahora a leer los comentarios, pero por tus palabras me da en la nariz que hay más de un fan de Vicente.

Manu, the java real machine lunes, 19 octubre, 2009  

Pues sí, la verdad es que es curioso lo fácil que es arrastrar a la gente, y lo fácil que le es a la gente dejarse arrastrar en lugar de tener criterios propios.

En este caso, a mi lo que me llama la atención es que en lugar de sentir envidia y pensar... '¡leches! a mi también me gustaría ganar esos sueldazos, a ver qué han hecho estos para conseguirlo'
Lo que realmente hace la inmensa mayoría es... '¡leches! lo que ganan estos... y yo aquí con mi mierda de sueldo, esto no puede ser, pues que les bajen el sueldo y se jodan, que seguro que tampoco hacen tanto como para ganárselo'.

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