Es duro ser niño...

La semana pasada, aprovechando los tres días de descanso que tuve, me bajé con los niños a la calle para que jugasen un rato y de paso se cansen lo suficiente como para que al llegar a casa se acuesten a dormir sin rechistar... ;)

El mayor, que ya tiene 10 años, se puso a jugar con los amigos al fútbol en la plaza donde estábamos sentados.

Sobra decir que tras el éxito de la selección de fútbol en la Eurocopa, estos días el fútbol ha resurgido como preferencia número 1 de todos los niños para el ocio en la calle.


Foto de Elmundo.es

Pero cuando vives en ciudades donde los políticos trabajan pensando en contentar a los posibles votantes, entre los que no están los niños, te encuentras con un problema.

El problema no es otro que la falta de espacios deportivos para los niños, donde puedan jugar al fútbol, al baloncesto o cualquier otro deporte, sin molestar o ser molestados por otros...
Así que los niños se ven obligados a jugar en plazas repletas de bancos, mesas y arbolitos, que vienen a actuar como ferreos defensas del equipo contrario (aunque inmóviles).

Y aunque esto de por sí no tiene nada malo, ni supone mayor problema, cuando las ganas de jugar de los niños se ven enfrentados al comportamiento irracional de algunos adultos, entonces es cuando surgen los problemas.


Foto de Eduso.com

Supongo que todos hemos encontrado, en algún momento de nuestra niñez, a esa persona adulta que tenía la mala constumbre de sentarse siempre donde estábamos jugando al balón.
Daba igual que nos movíesemos cada día para irnos a otra parte de la plaza, para evitarlo, porque estas personas parecían tener siempre predilección por sentarse donde pudiésemos molestarlos con nuestros juegos.

Y eso mismo pasó el otro día... mientras los niños, como niños que son, se dedicaban a jugar al fútbol, la plaza se fue llenando de adultos (ya fuesen solos o con más niños) que, juiciosamente, se iban sentando en las mesas o bancos más alejados del improvisado campo de fútbol.
Pero siempre tiene que haber alguien (y normalmente una señora mayor) que parece que no tiene mayor objetivo en la vida que aguar la fiesta, y como el perro del hortelano ni comer ni dejar comer...
Y ese alguien fue a sentarse justo junto a los niños, para empezar, cuando no habían pasado ni 2 minutos, a pegarles voces a los niños y decirles que como le diesen 'se iban a enterar'.

Los padres que lo estábamos viendo preferimos no intervenir, porque en estos casos ya la tienes liada y terminas discutiendo a voces con alguien totalmente irracional.

El caso es que esta persona, que pronto se vio fortalecida con dos 'refuerzos' no cejó en ningún momento de repetir las mismas cantinelas de antaño... 'como me deis'... 'iros a jugar a otro sitio'... 'como os coja el balón'...

Hasta que por fin, los niños cansados de jugar (y de escucharla) decidieron dejar el fútbol y dedicarse a otra cosa... ¿y qué pasó entonces?...

Pues sí... que al cabo de 2 minutos estas mujeres se levantaron del banco, y se marcharon... así, tan tranquilas, con todo el rostro que se puede tener después de haberse dedicado a amargarles la tarde a los niños.


Y aunque entienda que uno pueda temer por su integridad física cuando tienes a 6-10 niños a tu alrededor pegándole patadas a un balón, no puedo entender que uno busque a propósito la forma de interponerse en el juego.
Sobre todo cuando, como he dicho antes, las ciudades parecen planificarse sin contar con el hecho de que hay niños y que estos tienen la necesidad de jugar en algún sitio.
Porque además, a espaldas de la plaza hay dos colegios, con sus pistas de baloncesto y fútbol, que bien podrían proporcionar el espacio necesario para que los niños jueguen... pero como desde hace tiempo alguien decidió que los colegíos y los espacios públicos que contienen deben de permanecer cerrados, e inaccesibles a los niños, pues ahora resulta que nuestros niños ya no pueden practicar deporte en la calle.


Foto de LaConexionUsa.com

Algo cuanto menos curioso, cuando precisamente muchos alertan de la obesidad entre los más pequeños y las bondades de hacer actividades al aire libre en lugar de pasar la tarde frente a la tele o una consola.

Ojala algunos responsables políticos bajasen de sus despachos, se diesen un paseo a pie de calle y se diesen cuenta de las ciudades que están construyendo o reformando, donde están olvidándose de los más pequeños y de cubrir sus necesidades.

Y en lugar de tanta plaza de cemento y asfalto, donde hoy en día no faltan aparatos de gimnasia para los más mayores, se molestasen en poner algo más de tierra y un par de porterías, y alguna canasta, para que los niños tengan sitio donde jugar y disfrutar del tiempo libre...

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