El valor del dinero.

Vía Twitter hoy he llegado a un par de entradas altamente recomendables en el blog Alita de Pollo, sobre el valor real del dinero y un poco de historia sobre el abandono del patrón Oro y las actuales y anteriores crisis económicas.

Os recomiendo encarecidamente la lectura de su primera y segunda parte, mientras que os pego aquí el comentario que he dejado en su blog (lo sé, me he pasado), puesto que es un tema al que llevaba mucho tiempo dando vueltas y viendo lo que me ha salido creo que merece la pena compartirlo aquí.



Mi comentario:

Por cierto, para mí el dinero no es más que una forma de valorar los bienes tangibles o intangibles de interés para los ciudadanos.

El Oro tiene valor porque es un metal que no se ve alterado por la corrosión o agentes químicos, así que imagino que se empezó a utilizar como moneda de cambio porque era el único material conocido que no perdería valor con el paso del tiempo.

Hoy en día se usa en la Industria y la joyería, y si sigue teniendo tanto valor es porque históricamente ha sido la referencia.

Pero igual que se usa el Oro se podría haber utilizado otro patrón. De hecho yo creo que hoy el patrón es el del trabajo.

La empresa te paga por tu tiempo de trabajo, el banco te adelanta dinero en forma de préstamo a cambio de tu trabajo futuro y las ganancias que te reportará. Los productos tienen un coste en función de las horas de trabajo y material que suponga fabricarlos, además de los márgenes que se aplican por tu trabajo de comercializarlo.

El problema es que como indicas parece que hemos alcanzado un punto en el que el dinero que se ha impreso, o 'creado a partir de la nada' en forma de préstamos a cambio de futuras horas de trabajo, es mayor a las horas de trabajo que deberían respaldarlo.

Uno podría pensar, entonces ese dinero 'creado' debería desaparecer puesto que ya no tiene respaldo. Pero claro, ¿dónde está ese dinero?
Porque a estas alturas ese dinero ha cambiado de manos y ya no puede ser rastreado para 'eliminarlo'.

El que se hipotecó lo recogió y lo entregó al vendedor de su piso. Ese vendedor a su vez le dio una parte (comisión) a quien le ayudó a encontrar comprador, otra parte (en el mejor de los casos) al Estado en forma de Impuestos, otra se la ha gastado en un coche de gama alta (y ha ido a parar a otros vendedores, fabricantes, etc...).

Pero en realidad, como el hipotecado se ha quedado hoy sin trabajo merced a uno de esos maravillosos EREs que nos azotan, el banco ya no tiene nada que lo respalde ni la seguridad de que vaya a recuperarlo en el futuro porque hoy en día nadie tiene la seguridad de que vaya a mantener su puesto de trabajo.

Encima, como los salarios llevan años sin subir lo que deberían subir (según la subida del coste de la vida), cada vez se genera mayor incertidumbre sobre el cobro de futuras deudas.

Y por si fuese poco, encima resulta que el sistema económico está montado de tal forma que los que más tienen son los que lo tienen más fácil (a menos que hagan inversiones disparatadas) para seguir acumulando más y más riqueza.
De hecho, basta con ver cómo funciona el Monopoly para darse cuenta de ello, dado que la finalidad del juego al final era hacerte con todo, cosa que lograbas a costa de ir acumulando la riqueza de los otros.
Al principio poco a poco, puesto que todos parten con el mismo capital, buscando la suerte a la hora de comprar tal o cuál casilla  para que los demás cayesen en ellas y hacerles pagar.
Pero a medida que ibas teniendo más dinero, bastaba con ir haciéndose con más calles para asegurarte más dinero y por tanto mayores ganancias hasta que el resto sucumbían a tu despotismo.

Para mí, la solución pasaría por dejar de acrecentar la deuda. Estos días asistimos a cómo los Estados han empezado a depender de una forma enfermiza de las emisiones de Deuda Pública para poder subsistir. Es decir, hipotecar el futuro de la inmensa mayoría de los ciudadanos a cambio de que quienes acumulan la gran parte del capital te presten dinero.
Hace unos años, cuando todavía existían empresas públicas que competían con las empresas privadas, todavía había opciones a no depender en exclusiva de esto porque por un lado el Estado contaba con una actividad económica que le revertía beneficios, y por otra contaba con un medio de controlar los excesos monopolistas de las grandes empresas.

Pero hemos asistido a esa fiebre liberal en Europa, que ha llevado a todos los estados a malvender empresas públicas y dejarlas en manos de monopolistas privados que además cuentan con el poder suficiente para condicionar las acciones políticas a tomar.

De hecho, es lo mismo que al fin y al cabo le ha pasado a los USA, principales artífices de la Economía Liberal, que para subsistir durante estas décadas pasadas no ha tenido más remedio que seguir endeudándose y emitiendo muchos más billetes de Dólar.

¿Solución?... complicado, pero igual si los Estados acordasen meter mano a los grandes capitales para refinanciarse a través de Impuestos a las grandes fortunas, podríamos ver cómo se equilibran un poco más las cosas.

Y no debe ser una solución muy descabellada cuando el propio Warren Buffett ha declarado que los Estados deben de exigir mayores impuestos a los más ricos.
No señores, no es que este hombre de repente sea un filantropo, lo dudo mucho. Pero sí que creo que ha visto de mantenerse la actual situación se corre el riesgo de colapsar el sistema y cargarse toda la economía mundial hasta hacer que el dinero (tal y como lo conocemos) ya no valga nada, con lo que él tendría miles de millones de papel que no vale nada.

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