Responsabilidad con tus chicos.

Llegar a estas alturas del año, con mucho trabajo y ningunas vacaciones se hace especialmente duro.

Al final, consigues resistir el día a día a base de fortaleza mental, cabeza fría y las ideas claras.




Evitar caer en una dinámica negativa es fundamental para evitar entrar en un bucle que te retroalimente con más negatividad y mala leche.

Y es muy importante evitarlo cuando como en mi caso tienes a varias personas a tu cargo que no solo dependen de que te mantengas 'fresco', sino a las que también tienes que dedicar tiempo para ayudarlas y formarlas, enseñando no solo conocimientos técnicos sino también a no caer, siempre que sea posible y tengan interés en ello, en esos errores por los que tú has pasado antes. Además de las que no están a tu cargo pero por alguna extraña razón te dan su respeto y confianza, y terminan por estar influenciadas por todo aquello que dices o haces.

La responsabilidad es grande (el salario nunca tanto, pero estas cosas no las haces por dinero, sino por ellos) en estos casos y sabes que el cometer un error, dejarte llevar por las ideas oscuras que siempre están presentes, escondidas tras el rabillo del ojo en ese rincón que nunca alcanzas a ver, es algo que no solo te afectará a ti (puedo asumir las consecuencias de mis errores) sino también a terceros (el sentimiento de culpa por dañar a otros es algo que llevo tremendamente mal).

Pero hoy, tras muchos meses de duro trabajo y un montón de decisiones absurdas/gilipollescas/erráticas/sin sentido, durante un par de horas no he podido evitarlo y he terminado por caer en una espiral de mal rollo, mala leche y pensamientos negativos que han dado pie a que ese pequeño demonio que todos llevamos dentro (incluso aquellos a los que se nos considera como 'buenas personas' tenemos uno) saliese y mostrase una de mis peores facetas.



Aún ahora, siendo las 23.00h, sigo sintiendo la resaca de ese mal rato interior en mi cabeza, como cuando en el pueblo de mi madre, siendo pequeño, me acercaba a la orilla de la Ría y apreciaba en el agua el rastro casi invisible, pero siempre perceptible, del fueloil que los viejos barcos iban dejando en el agua.

Y lo que realmente me preocupa, es pensar en el efecto negativo que haya podido tener en los pocos que estaban a mi alrededor cuando ha sucedido.
Sobre todo porque encima he tenido la suerte de que coincidiese en el tiempo con un par de correos que seguramente han sido malinterpretados, según he podido apreciar por la respuesta, y son los que ahora tengo atravesados en mi garganta.




Lo más cojonudo, es que encima tenía más que motivos para cabrearme y mosquearme...

Pero aún así, recordar que no siempre tenemos la 'libertad' de dar rienda suelta a nuestro mal humor cuando somos responsables de otros, ya sean compañeros, amigos o hijos.

Y es que como ya decía el otro día, ser el líder es tremendamente jodido... al menos ser uno bueno.

Que esta entrada como anotación para el futuro y evitar los mismos errores.

5 comentarios:

manulinx martes, 03 agosto, 2010  

Ánimo chaval!! Que todos somos humanos y necesitamos desahogarnos de vez en cuando. Tragamos muchas cosas durante los días, semanas y meses, y algún día explotan. Y si tenías razon, no problem.

Hay que cabrearse a veces... e indignar-se.

La gente te conoce, y si no te has podido controlar es que simplemente era demasiado. No te preocupes, no cambia en nada la opinión que tienen de ti.

Pero es cierto lo que comentas sobre los circulos negativos, que traen más negatividad. Yo llevo 1,5 años aguantandome la negatividad lo máximo posible (es imposible convertirlo en algo positivo) para afectar lo menos posible a la gente y que ellos sean más felices. Pero se va acumulando y al final explota pk eres humano y pk eres profesional y hay cosas que no puedes dejar por alto.

Un saludo company.

Rafael Hernampérez miércoles, 04 agosto, 2010  

Querido, Manu.

Todos somos humanos, y es anti-natura tragarte sapos constantemente.

Hace años podría decirse que padecía el síndrome de Wendy, con el cual uno se siente comprometido a satisfacer a todo el mundo, de darles la razón, de procurarles felicidad o satisfacción, aunque no te la pidieran. Eso terminó pasándome factura, ya que mi cuerpo y mi alma eran una olla a presión, que cada vez se calentaba a más y no podía expulsar todos los vapores que se iban concentrando en el interior. Me echaba a mi espalda trabajo, compromisos y culpas ajenas. Un día terminé reventando, y casi pierdo la vida por una acción que prefiero comentar en privado, pero de la cual no quiero olvidarme, pues marcó un antes y un después en mi y en todos los demás. El capítulo se repitió unas pocas semanas después, y terminé en un hospital con un ataque de ansiedad severo y una taquicardia, a punto de reventar ese pobre y generoso corazón que se encontraba bajo mi pecho. Terminé yendo a una psiquiatra muy buena, que me curó de una forma muy efectiva, y abortó una posible dependencia a antidepresivos que un psicólogo me recetó. Me dijo: "te cobro 10000 pesetas cada sesión. Puedo hacerme rica tratándote. Pero el problema está dentro de ti, y también la solución. Tú lo sabes. Tú decides qué hacer contigo".

Sé que no estás en ese extremo, amigo mío (y espero que no lo estés nunca). Pero a lo que quiero llegar es que no te culpes por saltar alguna que otra vez. Somos humanos, y los demás, las personas que dependen de ti, también han de saberlo. No es una debilidad, si no un signo de que también tienes tus límites y estás sobrepasado, y que ese exceso se debe también a que ellos contribuyen con su dependencia. Ellos lo entenderán, si después de un puñetazo en la mesa les dices: "siento mi comportamiento o lo que dije. Estaba desbordado y tuve que saltar. Intento ayudar a todo el mundo, pero a veces me echo encima más carga de la que puedo soportar. Intentaré mejorar en lo sucesivo con vuestra ayuda. Gracias".

Un líder, Manu, también ha de delegar, y confiar en la gente que colabora con él. Eso también es liderazgo. Das la oportunidad a otros de poder crecer. Les das confianza, y eso es recíproco.

Espero, Manu, que la próxima vez estés mejor. Eres un tío grande, y tu corazón no cabe en tu pecho. Un abrazo muy grande.


Raf

Rafael Hernampérez miércoles, 04 agosto, 2010  

Hace años podría decirse que padecía el síndrome de Wendy, con el cual uno se siente comprometido a satisfacer a todo el mundo, de darles la razón, de procurarles felicidad o satisfacción, aunque no te la pidieran. Eso terminó pasándome factura, ya que mi cuerpo y mi alma eran una olla a presión, que cada vez se calentaba a más y no podía expulsar todos los vapores que se iban concentrando en el interior. Me echaba a mi espalda trabajo, compromisos y culpas ajenas. Un día terminé reventando, y casi pierdo la vida por una acción que prefiero comentar en privado, pero de la cual no quiero olvidarme, pues marcó un antes y un después en mi y en todos los demás. El capítulo se repitió unas pocas semanas después, y terminé en un hospital con un ataque de ansiedad severo y una taquicardia, a punto de reventar ese pobre y generoso corazón que se encontraba bajo mi pecho. Terminé yendo a una psiquiatra muy buena, que me curó de una forma muy efectiva, y abortó una posible dependencia a antidepresivos que un psicólogo me recetó. Me dijo: "te cobro 10000 pesetas cada sesión. Puedo hacerme rica tratándote. Pero el problema está dentro de ti, y también la solución. Tú lo sabes. Tú decides qué hacer contigo".

Sé que no estás en ese extremo, amigo mío (y espero que no lo estés nunca). Pero a lo que quiero llegar es que no te culpes por saltar alguna que otra vez. Somos humanos, y los demás, las personas que dependen de ti, también han de saberlo. No es una debilidad, si no un signo de que también tienes tus límites y estás sobrepasado, y que ese exceso se debe también a que ellos contribuyen con su dependencia. Ellos lo entenderán, si después de un puñetazo en la mesa les dices: "siento mi comportamiento o lo que dije. Estaba desbordado y tuve que saltar. Intento ayudar a todo el mundo, pero a veces me echo encima más carga de la que puedo soportar. Intentaré mejorar en lo sucesivo con vuestra ayuda. Gracias".

Manu, the java real machine miércoles, 04 agosto, 2010  

Muchas gracias tocayo.

Pues sí, 'errare humanum est' y al final no somos más que personas.

La opinión sobre mí me preocupa menos que el haber podido cargarles de mi negatividad, la verdad.

A ver si llegan las dichosas vacaciones y puedo desconectar lo suficiente.

Manu, the java real machine miércoles, 04 agosto, 2010  

Gracias Rafa,

Conocer tu experiencia es bueno para evitarla, de momento no llego a esos extremos y me cuido de llegar, pero no está de más tenerlo presente.

Tú también eres un tío grande.

Un abrazo.

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