La mala educación.

No os voy a hablar de la película de Almodovar del mismo título, más que nada porque ni siquiera he visto la película (no es un director que me llame la atención).

El título se refiere a la mala educación reinante actualmente en nuestra sociedad, con algunos ejemplos propios para ilustrar el tema.

Estos días atrás, mi mujer y yo fuimos a una agencia de viajes en Madrid, donde trabaja una amiga, para buscar algo para irnos unos días de vacaciones.
El caso es que como en la zona donde está la agencia se aparca bastante mal, y es zona ORA, decidimos irnos en Cercanías llevándonos a la niña en el carro.

Si habeis ido en Cercanías, sabreis que en algunas estaciones para subir al tren, los escalones quedan bastante altos con respecto al suelo de la estación, por lo que subir uno solo el carro es bastante complicado.

Así que teníamos que subirlo entre los dos, uno a cada lado, con lo que ocupábamos el ancho de la puerta del tren...

Pues bien, a la ida no hubo mayor problema porque no había mucha gente en los andenes, pero a la vuelta, sobre las 21h, la cosa cambió bastante.

De entrada, aunque la gente viese que ibas con un carro no hacía por facilitarte el acceso a las puertas, de hecho la mayoría no dudaban en aprovechar que te quedases un poco retirado del borde del andén para ponerse delante tuya...

Cuando las puertas se abrían, los que te llegaban por los lados te miraban de reojo para luego meterse en medio sin importarles que estuvieses intentando subir el carro con la niña...

Y por supuesto, salvo en una estación un chaval de unos 22 años, NADIE se ofreció a ayudarnos a subir el carro al tren...

Y cuando conseguías subirlo, te encontrabas con el tren repleto, y con un montón de gente que hacía poco, o nada, por hacer un poco de hueco para el carro de la niña, hasta que les recordabas, con las ruedas del carro en sus tobillos, que tú también querías subir..

Por cierto... ¿habéis visto esos dibujos que ponen en los vagones con lo de quién tiene preferencia para sentarse?... pues una de dos... o la gente es mucho más maleducada de lo que parece, o no saben interpretar los símbolos... porque absolutamente nadie se ofreció a dejar sitio para sentarse...

Lo peor de todo, es ver cómo la gente encima se pone a jugar con el móvil, a leer el periódico u otras cosas por el estilo, para hacerse un poco el loco...

¿Qué sociedad es esta donde los principios más básicos de educación se olvidan intencionadamente?

Por cierto, lo mismo vale para las personas jóvenes y para los no tan jóvenes...

4 comentarios:

Rafael Hernampérez viernes, 27 julio, 2007  

Manu,

No seas tan mal pensado. La gente es buena y son víctimas de la perversa sociedad o de la iquina providencia.

Por ejemplo: los coches. Tenemos la mala suerte de que nos vendan los coches defectuosos, y que por ello no funcionen los intermitentes, o que los frenos no funciones casualmente en los pasos de cebra o cuando hay un semáforo en rojo, o que el motor tenga tanta potencia que se dispare a gran velocidad en una población.

Otro ejemplo: la gente no es que fume en lugares prohibidos, si no que algún duende burlón tiene la manía de poner carteles prohibitivos para joder a los amables fumadores.

En tu caso... bueno, la gente no es mala, lo que pasa es que tu plano astral tuvo un accidente atómico, e hizo que espacio y tiempo coincidieran, pero en tu caso tú podías ver y sentir el otro plano, y los del otro plano no te percibían. Por favor, Manu. La gente es buena, no pienses que es tan mala...

P.D.: Por si no lo habías percibido, era una ironía.

Un abrazo,



Rafael Hernampérez

vitruvia sábado, 28 julio, 2007  

Yo me muevo en cercanías todo lo que puedo y más y sé exactamente de que hablas, con la diferencia de que donde yo vivo no hay ese aluvión de gente. Pero donde más me encuentro con la poca educación es en los autobuses y lejos de lo que pueda parecer, los que peor tienen son los mayores. Los hay que se creen con la razón en propiedad solo por el hecho de serlo, y las señoras mayores en el supermercado ya ni te cuento.
Lo del carro en el tren yo lo tenía fácil, lo dejaba al lado de la puerta, en un huequito entre esta y los asientos, frenado, y me llevaba la niña en brazos.

vitruvia sábado, 28 julio, 2007  

Por cierto, no me gusta nada Almodóvar y menos aun sus películas.

gotomax miércoles, 01 agosto, 2007  

Acertada tu visión del nivel cultural que tenemos en este país.
Yo me centraré en la carretera, auténtico criadero de idiotas al volante. cada día hago un mínimo de 100 Km de autopista, con tres carriles para circular en cada sentido. Bien, el 98% del tiempo el carril derecho está vacío, los atontados a 100 km/h por el carril central en caravana de cabestros, unos cuantos apelotonados en el carril izquierdo tratando de adelantar a la caravana de atontados que aprovechan la baja velocidad para todo tipo de tratamientos faciales, llamadas por teléfono, leer el correo aguantando con una mano el volante, comer, conversar animadamente con los acompañantes y sin prestar atención al tráfico, admirar el paisaje y comentarlo con sus compañerops de viaje, darse cuenta de que se pasan de largo su salida y cruzar de repente sin mirar por los espejos los tres carriles, etc...
Yo ahora voy en moto ya que el tiempo acompaña. Es desesperante observar como te ven por el retrovisor y acto seguido te cierran el paso peligrosamente. Da igual que estén en caravana circulando a 20 km/h, ves su cara en el espejo exterior mmientras giran el volante y cierran el escaso espacio entre coches. Hace poco le arranqué el retrovisor de una patada a un imbécil que por poco me empotra contra la valla quitamiedos. Le estaba viendo desde muchos metros de antelación, su cara en el espejo mirándome fijamente mientras "despistadamente" rebasaba la línea contínua dejando un espacio por el que no cabía mi moto (una Honda Transalp, algo gordita de "barriga" por ser una trail).

No sigo que me caliento, siento lo que te pasó en el tren y deseo que no te ocurra más. Da rabia pensar que debemos ser trogloditas en un mundo en el que triunfa el más fuerte o, mejor dicho, el INEDUCADO. Sí, ese nutrido grupo de ovejas con cuerpo de persona que deambulan por el mundo sin pena ni gloria, estorbando a los demás y creyéndose con eso mejores que al que pisan. Da igual que ocupen una plaza reservada en un tren o aparquen en las zonas reservadas a minusválidos en los centros comerciales, que lancen sus mierdas por la ventanilla delante de sus hijos, los papeles de los helados a un metro de una papelera o dejen su asiento del cine hecho un asco. La mierda se abandona lo antes posible que para eso pago mis impuestos, para que me recojan todo lo que dejo a mi paso.
Y no se te ocurra enfrentarte a ellos, son beligerantes que es la manera del ignorante de ser algo en la vida.

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