Playa, playa y más playa...
Segundo día y ya he conseguido ponerme colorado con el Sol, sí, sí... colorado.
Uno que es muy blanco de piel desde siempre y que encima trabaja en un zulo con ventanucos pero sin luz externa, pues tiene un tono blanquecino que rivaliza con los mejores electrodomésticos de línea blanca.
Pero claro, ir a la playa con niños no es lo mismo que ir solos. De entrada llevar las hamacas es un trabajo casi inútil, porque no te dejan tiempo para sentarte tranquilamente a leer y escuchar música. Y después te tienes que pasar un buen rato dentro del agua con ellos y fuera del agua vigilando (de pie, junto a la orilla) o bien participando en sus aventuras arquitectónicas (vamos, castillos de arena).
Así que siendo las 23h estoy agotado, entre el Sol y el no parar han terminado conmigo.
Lo mejor del día, que gracias a la entrada de ayer mi amigo Willy ¡¡¡ha dado señales de vida!!!
Casualidades de la vida, está también en Alicante, así que voy buscando hueco para vernos y tomarnos una birra.
2º día de vacaciones...
1er día de vacaciones.
En realidad llevo desde el viernes pasado, a eso de las 17h de vacaciones, pero no ha sido hasta hoy que he cambiado de aires.
El lugar escogido está en Alicante, en un 'apartamento' que de momento es más grande que mi 'piso' y tiene garaje, pista de pádel, de tenis y hasta de futbol sala + baloncesto, amén de la piscina y zonas verdes.
El primer día, como es habitual, es el del caos. Levantarte a las 5 de la mañana, coger maletas, revisar que no te dejes nada, bajar todo al coche... '¡mierda! los niños'... subir a por los niños, bajarlos al coche y pillar autopista.
Un par de paradas después, 400 y pico kilómetros, y tras descubrir amargamente que no has madrugado lo suficiente y te han alcanzado todos los madrileños en la carretera, llegas a tu destino.
¿Qué cómo se que eran madrileños?... fácil... todos circulaban por el carril de la izquierda, pegados los unos a los otros, cuando cambiaban de carril lo hacían sin usar el intermitente y cuando te los encuentras para pedir un café tienes que aguantarles colándose sin vergüenza a sabiendas de que los has pillado.
Volviendo al tema... el apartamento bien, limpio y con lo necesario, salvo la compra que ha habido que hacer.
Al final he conseguido echarme a dormir a eso de las 15.30, hasta poco menos de las 19h (estaba reventado de tanto coche), por lo que tras levantarnos hemos aprovechado para hacer merienda-cena y bajarnos a pasear.
Paseo por la ribera de la playa, con el aire fresco que entraba del mar, que al final se ha alargado más de 5km entre ida y vuelta.
Una paliza más para el 1er día, pero lo cierto es que es estar fuera de Madrid y uno se siente más vivo y con ganas de moverse.
Será el mar, será el Sol, será asomarme a la ventana y no verme rodeado de hormigón, o serán los mojitos que ya han ido cayendo. Sea lo que sea, hoy han empezado, de verdad, las vacaciones.
Descanso...
Responsabilidad con tus chicos.
Llegar a estas alturas del año, con mucho trabajo y ningunas vacaciones se hace especialmente duro.
Al final, consigues resistir el día a día a base de fortaleza mental, cabeza fría y las ideas claras.
Evitar caer en una dinámica negativa es fundamental para evitar entrar en un bucle que te retroalimente con más negatividad y mala leche.
Y es muy importante evitarlo cuando como en mi caso tienes a varias personas a tu cargo que no solo dependen de que te mantengas 'fresco', sino a las que también tienes que dedicar tiempo para ayudarlas y formarlas, enseñando no solo conocimientos técnicos sino también a no caer, siempre que sea posible y tengan interés en ello, en esos errores por los que tú has pasado antes. Además de las que no están a tu cargo pero por alguna extraña razón te dan su respeto y confianza, y terminan por estar influenciadas por todo aquello que dices o haces.
La responsabilidad es grande (el salario nunca tanto, pero estas cosas no las haces por dinero, sino por ellos) en estos casos y sabes que el cometer un error, dejarte llevar por las ideas oscuras que siempre están presentes, escondidas tras el rabillo del ojo en ese rincón que nunca alcanzas a ver, es algo que no solo te afectará a ti (puedo asumir las consecuencias de mis errores) sino también a terceros (el sentimiento de culpa por dañar a otros es algo que llevo tremendamente mal).
Pero hoy, tras muchos meses de duro trabajo y un montón de decisiones absurdas/gilipollescas/erráticas/sin sentido, durante un par de horas no he podido evitarlo y he terminado por caer en una espiral de mal rollo, mala leche y pensamientos negativos que han dado pie a que ese pequeño demonio que todos llevamos dentro (incluso aquellos a los que se nos considera como 'buenas personas' tenemos uno) saliese y mostrase una de mis peores facetas.
Aún ahora, siendo las 23.00h, sigo sintiendo la resaca de ese mal rato interior en mi cabeza, como cuando en el pueblo de mi madre, siendo pequeño, me acercaba a la orilla de la Ría y apreciaba en el agua el rastro casi invisible, pero siempre perceptible, del fueloil que los viejos barcos iban dejando en el agua.
Y lo que realmente me preocupa, es pensar en el efecto negativo que haya podido tener en los pocos que estaban a mi alrededor cuando ha sucedido.
Sobre todo porque encima he tenido la suerte de que coincidiese en el tiempo con un par de correos que seguramente han sido malinterpretados, según he podido apreciar por la respuesta, y son los que ahora tengo atravesados en mi garganta.
Lo más cojonudo, es que encima tenía más que motivos para cabrearme y mosquearme...
Pero aún así, recordar que no siempre tenemos la 'libertad' de dar rienda suelta a nuestro mal humor cuando somos responsables de otros, ya sean compañeros, amigos o hijos.
Y es que como ya decía el otro día, ser el líder es tremendamente jodido... al menos ser uno bueno.
Que esta entrada como anotación para el futuro y evitar los mismos errores.
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